Mostrando entradas con la etiqueta La Isla de la Polvora Negra. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La Isla de la Polvora Negra. Mostrar todas las entradas

viernes, 26 de agosto de 2011

Crítica de la Isla de la Pólvora Negra



Reseña de la obra de la compañía teatral Moby Dick
Por Héctor Ismael Sermeño (*)

La tragedia y el drama son géneros teatrales. Evidentemente extraídos de la realidad para ficcionarlos, y ya desde Aristóteles, para representarlos en un escenario; son productos artísticos con esencia y conciencia muy humanos, que reflejan dolor y horror.

Las guerras son trágicas y dramáticas, sin embargo han sido una constante en la mayoría de las sociedades desde el principio de los tiempos. Los contrincantes serán buenos o malos, según el bando al que pertenezcan y quienes las narren. La moral y la ética deberán utilizarlas quienes hagan las interpretaciones, lo cual resulta muy complejo; ya que definir a cada bando requiere de una objetividad macro. Las emociones y el recuerdo se vuelven un solo sentir. ¿Con qué o cuál dato nos quedamos? Las justificaciones, a veces, son tan solo explicaciones. Definitivamente, las guerras no deberían existir, sobre todo cuando los inocentes son los que más padecen. Pero la humanidad es así.

El Salvador finalizó en 1992 y después de doce años, la guerra más larga en la que ha participado. Fue contra sí mismo y entre sí mismo. Igual fue trágica y dramática. La Isla de la Pólvora Negra, es el gran drama escrito para el teatro sobre la guerra en abstracto, por lo que se vuelcan todas las guerras en él. Una situación que nos supra sensibiliza.

Santiago Nogales, autor hispano-salvadoreño, escribió esta tercera parte de su trilogía sobre la violencia. El impresionante texto cargado de poesía de la mejor clase, en donde lo subjetivo se vuelve tremendamente objetivo, por paradójico que se lea, fue transformado en dramaturgia de la mejor escrita en El Salvador. No es un drama falsamente aristotélico de los falsos tres tiempos; es un drama de superior intensidad y sentido del teatro, vuelto colofón de “Vecinas” y “Última calle poniente”, las otras obras de la trilogía; con la mayor dignidad posible en un país como el nuestro, que le hace alcanzar categoría universal.

La obra teatral con sentido poético es muy antigua, muchas obras clásicas griegas, romanas, medievales y renacentistas eran en verso. De hecho el autor Nogales incluye textos de Lope de Vega al principio de la obra. El positivo valor de la actualización es lo que alcanza el dramaturgo con inigualable solvencia.

Los personajes son tres mujeres sobrevivientes de la guerra; sus horrores, su dolor, sus recuerdos, su angustia y cualquier sentimiento o emoción provocada por el hecho histórico fundamental que las marcó: la muerte. La muerte en la guerra ¿la peor muerte?, ¿muerte con violencia o sin ella?, ¿hay muertes mejores o peores?

El elenco es definitivamente superior: una estupenda Dinora Cañénguez, muy en papel; una intensa Rosario Ríos, quien se consagra en este montaje y la magnífica y sobresaliente primera actriz Mercy Flores cuya presencia escénica de alta categoría y su gran talento, la vuelven ya una garantía para las puestas en escena salvadoreñas. Tres de las mejores actrices que El Salvador posee actualmente, invaden y llenan el escenario, con una soberbia integración de personajes y texto pocas veces visto en un montaje de una obra nacional. El teatro salvadoreño es, ahora sí.

El uso de la correcta escenografía y las luces le dan una plasticidad visual al montaje, igual que en sus predecesoras, las Vecinas y la Última calle poniente. Los detalles del movimiento escénico son cuidados al máximo y las protagonistas lo aprovechan mejor. La buena música en vivo, de Juan Carlos Berríos, enriquece el movimiento y el ritmo de la obra. Las caracterizaciones y el vestuario también son fuera de serie. No dejan de recordar con este buen trabajo, el uso que hacen los españoles de “La Zaranda” de los elementos escenográficos. No quiero decir que es una imitación, es solo una remembranza de lo bueno.


Santiago Nogales es el autor del texto y el director de la puesta en escena. Debo reconocer su gran capacidad para ambas actividades. La trilogía, muy buena, fue in crescendo. La Isla de la Pólvora Negra es uno de los mejores textos dramáticos escritos en El Salvador; al mismo tiempo uno de los mejores montajes. Una puesta en escena que nos pone en una categoría muy internacional y de la que, sin concursos de por medio, nos coloca a una altura dramatúrgica y teatral nunca antes vista, desde que Alvaro Menén Desleal pariera, desde El Salvador para el mundo, su “Luz Negra”.



(*) Escritor, historiador y crítico de artes.
Fotografía por Walter García.

domingo, 7 de agosto de 2011

La pólvora se mueve al Poma





Nos vamos al poma, con todos los tiliches sucios y oxidados.
Agosto 11, 12, 13, 14, 18, 19, 20, 21
Lugar: Teatro Luis Poma
Entrada: general: $5.00, estudiantes con carné: $3.00

Jueves a sábado: 8:00 pm
Domingos: 5:00 pm
 


viernes, 4 de febrero de 2011

La Isla regresa al Nacional


Regresamos a las Tablas en este 2011.
Temporada de Febrero, lleven a sus amigos, familiares y conocidos.

martes, 16 de noviembre de 2010

La Isla en la UCA








Fechas: Jueves 18 y Viernes 19 de Noviembre
Hora: 6:30 pm
Lugar: Auditorium Ignacio Ellacuría (UCA)
Entrada General $2.00

viernes, 29 de octubre de 2010

Ya se Viene la Isla


Ya la isla se empezará a Expandir.
La pólvora.
y la emoción.
Todos Invitados.

Nacemos para que nos cuenten guerras, vivimos alguna, y terminamos, sentados al sol tibio de las mañanas, contándole alguna guerra a los más jóvenes. Pondremos en marcha los oxidados engranajes de la memoria para saltar de un continente a otro arrastrando los baúles del dolor tatuado en el cielo de la boca. La humanidad y su afán de destrozar al que no es cómo mandan los cánones. Cánones y cañones, canonazos para eliminar la diversidad y cañonazos para el que levante la voz. O lo que se le ocurra. O lo que se te ocurra. O lo que se te. O lo que se…

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Block Arterioesclerótico








Sobre la Isla de la Pólvora Negra siempre se cierne una nube de polvo de olor acre.

Desde lejos parece polvo de canela en suspensión.
Pero no te dejes engañar, en realidad no es más que el hollín que generan las minas del desencanto.
El hollín negreando las charreteras de los fantoches del abuso.
Los fantoches empeñados en torcerle el brazo de la dignidad a las mártires de alpargatas de esparto.
Las alpargatas de esparto son hermanas de los caites tercos.
Hoy la nube se ha colocado cerca
de la Ultima calle Poniente
y mancha las sabanas
puestas a secar en la azotea
en la que se reúnen a chambrear
tres Vecinas de un block arterioesclerótico.
La Isla de la Polvora Negra es una república doliente
pero no por eso deja de reírse a camionadas cuando alguno de sus hijos
consigue desgajar alguna penca de ilusiones de los palitos que crecen
en la ensenada de las rótulas oxidadas.

El Bola. Corresponsal.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Desde la Isla


Esta vez, el espacio es diferente -a comparación con el año pasado- todo es negro.
Nadie desde afuera pensaría que adentro se cocinan ideas de muertes, de sacrificios de los que estuvieron antes que nosotros.

Que adentro hay 3 mujeres encima de unas tablas viajando en textos santianescos, a veces complicados, que les joden la vida, -pero así les gusta- porque después nos hacen... a nosotros, los otros 3 que estamos del otro lado, dos en una mesa plástica y el otro ahora con su barrera doble de teclas negras y blancas, sentir... y con eso digo todo.

A veces, al llegar pasadas las seis de la tarde y ver este "happening" me pregunto qué es lo más importante... si estos meses llenos de cúmulos de ideas, energías, enojos, esperanzas, risas, charlas, miradas, movimientos, pega, chiribiscos, papeles, madera, música... que conforman el proceso para dar a luz otro año un nuevo hijo.... o si ver el hijo ya nacido...

Todavía no tengo una respuesta.

No puedo -todavía y por propía gana mía- adelantar y decir de que color y peso viene este hijo que procreamos entre 6 personas y más que están detrás de nosotros... pero si puedo confirmar que este cuarto año de mi vida (casi la quinta parte de mi vida en total) de viajar en el barco impulsado por la ballena blanca es sin lugar a dudas de lo más importante que hago y siento.

Si, nos sentamos a veces a reirnos de todas las cagadas que hacemos, de lo que pensamos podría o no ayudar, pero desde mi punto de vista -la más joven en edad- de todos los marineros a bordo, cada año voy creciendo más por ustedes, una familia poco usual, un españolete-salvadoreñizado con palabras rebuscadas que ni los abuelos conocen pero que guardan más de un recuerdo y una emoción; la mama gallina, que jode más que todo juntos y fiestera, la que nos hace cagarnos de la risa; la lagartija raquítica, la razón a veces, disciplina y paz; la mexicana-salvadoreña-española, que hace piruetas, vueltas, carga de todo y siempre sensiblona; el que crea con un par de dedos sonidos que nos hacen retorcernos, que más de una vez me han hecho saltar de mi asiento... siempre con una historia que contar...

Y a la hora que están en esas tablas (o en otras) todo cambia, todos estos seres a veces contrarios, diferentes, con raices diferentes, con ideas diferentes, con acentos diferentes, se vuelven UNO... y crean imágenes, metáforas, sonidos que juntos son viajes surreales.

Y entonces sin que nadie me vea, me limpio los ojos.
No tendría ningún problema si en esta isla nadie nos rescata y nos quedamos todos acá a procrear más cipotes y cipotas.

Saludos,
Desde la Nación de la Isla de la Polvora Negra.

Sarbe.